Vivimos entre pañales, extraescolares, videollamadas, tareas del hogar, estar en forma y visitas médicas y cuidados a nuestros padres y madres.
Porque vivimos apretadas entre dos generaciones: la de nuestros padres y madres que cada vez nos necesitan más, y la de nuestros hijos e hijas que dependen de nosotras.
Somos el queso fundido que une los tres pisos del sándwich perfecto, mientras intentamos no derretirnos demasiado y quemarnos en el intento.
Los cuidados no pueden seguir siendo invisibles
Cuidar a hijos e hijas, atender a familiares dependientes o asumir las tareas del hogar sigue recayendo, de manera abrumadora, sobre las mujeres (73,6%). Un trabajo esencial que sostiene nuestra sociedad y economía, pero que sigue sin el reconocimiento necesario.
¿Cuál es la consecuencia de esta invisibilidad?
La falta de reconocimiento se traduce en un sistema que no protege a quienes cuidan. Las listas de espera son interminables, las ayudas son insuficientes y el Estado sigue sin garantizar el derecho a ser cuidado/a ni a cuidar con dignidad.
Es hora de actuar. No podemos permitir que esta realidad continúe. Súmate a la petición y exige una reforma de la Ley de Dependencia que reconozca y proteja a quienes cuidan y garantice el derecho a ser cuidado/a.
Toda persona tiene derecho a cuidar y ser cuidada sin precariedad ni abandono. Pero en España, el Estado sigue sin garantizar este derecho.
270.325 personas están a la espera de ser atendidas. La falta de inversión y los retrasos en la atención dejan la carga en las familias, afectando sobre todo a las mujeres.
Por eso, exigimos al Gobierno Central cambios urgentes en la Ley de Dependencia:
¡¡Esto no es sostenible. Es urgente cambiarlo!!
(María*, 49 años)
(Alejandra*, 55 años)
(Carmen*, 55 años)
*Nombres ficticios.
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