#ElHambreTieneSolución
¡Ayúdanos a pedir al gobierno que incremente los fondos destinados a la acción humanitaria, para salvar vidas y ayudar a millones de personas atrapadas en los conflictos y la crisis climática!
El informe global sobre crisis alimentarias 2023 denuncia que 258 millones de personas en 58 países están en situación de hambre aguda.
En este momento, la grave crisis alimentaria en el Cuerno de África necesita una respuesta inmediata para evitar lo peor:
Los gobiernos no han hecho lo suficiente para apoyar a las personas que enfrentan las mayores crisis humanitarias del mundo.
España, Europa y la comunidad internacional deben actuar con urgencia y contundencia para responder a esta crisis sin precedentes. Los planes de respuesta a estas crisis (en Etiopia, Kenia, Somalia y Sudan del Sur) ascienden a un total de 7.591 millones de dólares. Hasta la fecha hay una brecha de financiación por cubrir de 2.624 millones.
España puede mostrar el camino y cumplir con su compromiso de incrementar su contribución humanitaria hasta alcanzar un 10% de la Ayuda Oficial al Desarrollo, para financiar planes de respuesta ante las emergencias alimentarias y evitar que la desnutrición empeore.
Las necesidades humanitarias han crecido de forma exponencial en los últimos años por los efectos cada vez más frecuentes y profundos de la crisis climática, los conflictos, la inflación de los precios de alimentos y del combustible. En 2023, el número de personas en el mundo que necesitan ayuda para sobrevivir batirá el récord de 339 millones. El coste estimado para responder a estas necesidades es de 51.500 millones de dólares.
El reciente informe global sobre crisis alimentarias 2023 denuncia que 258 millones de personas en 58 países están en situación de hambre aguda. Son 65 millones de personas más (un 34% más) que el año pasado y la mitad viven en el Cuerno de África.
A pesar del aumento de necesidades humanitarias, la financiación humanitaria internacional se ha estancado.
La ayuda humanitaria o de emergencia española ha registrado un incremento en los últimos años, pero sigue estando muy lejos de las cifras de hace más de una década y su peso respecto al total de la Ayuda Oficial al Desarrollo (3,5 % en 2021) sigue siendo inferior a las recomendaciones internacionales (10%). La reciente aprobación de la Ley de Cooperación convierte esa recomendación en un compromiso firme. España debe adaptar su sistema a los nuevos desafíos y a los estándares y compromisos acordados a nivel internacional: una acción humanitaria de mayor calidad, que adopte mecanismos de financiación más flexibles y a la altura de los actuales retos a escala internacional.
Pedimos:
El cuerno de África es una de las regiones del mundo más vulnerables ante la emergencia climática. Estamos ante la peor sequía de los últimos 40 años; los animales están muriendo de sed y de hambre; no hay pastos; los rebaños han desaparecido o han quedado diezmados, la gente ha agotado sus reservas económicas y físicas.
La pandemia y los efectos de guerra en Ucrania han sido un duro golpe, pues han disparado los precios de los alimentos y del agua a un máximo histórico. Una vez más, son las personas más pobres y en situación de mayor vulnerabilidad las que se ven más afectadas.
A pesar de la alarmante necesidad, la respuesta humanitaria lamentablemente carece de fondos suficientes. Hasta la fecha solo se han proporcionado fondos para cubrir en torno al 65% de los 7.600 millones de dólares del llamamiento de las Naciones Unidas para Etiopía, Kenia, Somalia y Sudán del Sur, lo que limita la ayuda a millones de personas en riesgo.
La deuda en esta región se ha triplicado en la última década y los gobiernos tienen que pagarla en lugar de dedicar su presupuesto a servicios públicos y medidas de protección social.
Los gobiernos son igualmente responsables, ya que algunos han retrasado sus respuestas y, a menudo, se han negado a reconocer la magnitud de la crisis a sus puertas.
El impacto de esta crisis es más severo para las mujeres y las niñas ya que asumen más del 75% del trabajo de cuidados no remunerado del mundo, incluida la provisión de alimentos. Sin embargo, a menudo comen las últimas y cuentan con menos cantidades disponibles.
Esta profunda crisis de hambre que ya está costando muchas vidas no va a hacer más que empeorar si no se toman medidas urgentes.
El hambre es una decisión política que, por tanto, se puede cambiar.
La respuesta que se está dando es totalmente insuficiente y tardía.