Las enfermedades prevenibles están arrasando la República Democrática del Congo (RDC). Solo en Kivu Norte, durante la última semana de febrero, los casos de cólera aumentaron en 326, los de Mpox en 269 y los de sarampión en 95 personas, según las organizaciones socias de Oxfam Intermón sobre el terreno.
En enero, los nuevos casos de cólera en el país se duplicaron con creces, superando los 3850, y 67 personas fallecieron, lo que representa el triple de muertes que el mes anterior, según cálculos de Oxfam Intermón basados en datos de la OMS.
La violencia persistente y la suspensión de USAID están acelerando el colapso del frágil sistema de salud del país, dejando a millones de personas indefensas ante enfermedades prevenibles como el cólera.
Desde el inicio del conflicto este año, la RDC ha enfrentado importantes reveses en el control del cólera y el Mpox. El país carece de centros de diagnóstico y hospitales funcionales. La destrucción de los campamentos de personas desplazadas durante la violencia, incluyendo infraestructura vital de agua y saneamiento, está agravando la situación.
“Esto se está convirtiendo en una catástrofe humanitaria descomunal. La gente bebe agua directamente de ríos y manantiales contaminados porque los tanques de agua y las instalaciones sanitarias han sido destruidos. Si a esto le sumamos un sistema de salud colapsado, el cólera se propaga rápidamente”, declaró Manenji Mangundu, director de Oxfam Intermón en la RDC.
“Imaginen un hospital sin suministros, gente bebiendo agua sin tratar y pacientes con pocos recursos a los que se les sigue exigiendo que paguen por su atención médica. Es un desastre”, añadió.
Los recortes de ayuda representan una amenaza inmediata para la vida de 7,8 millones de desplazados internosque ya luchan por obtener alimento, agua y refugio. Las zonas más afectadas incluyen Kirotshe y la ciudad de Goma, donde las familias desplazadas, en condiciones de hacinamiento, tienen poco o ningún acceso a agua potable. Más de 70 centros de salud y centros de pruebas en Kivu del Norte han quedado completamente destruidos. Los que siguen funcionando no pueden hacer frente a los múltiples brotes de enfermedades prevenibles.
“Nuestro hospital dependía al 100% de la ayuda humanitaria”, declaró Kamara Wabomundu, miembro del personal de la Oficina Central de la Zona de Salud de CCLK/Bulimba, uno de los socios de Oxfam Intermón. “Cuando se nos cortó la financiación, todo se vino abajo; no teníamos un plan B. Ni los hospitales ni las comunidades estaban preparados. Estamos pidiendo a la gente que pague por la atención médica cuando ni siquiera pueden permitirse su próxima comida”, añadió Kamara.
USAID ha sido el principal donante en la República Democrática del Congo; la mayoría de las agencias de ayuda, incluida Oxfam Intermón, dependieron de su financiación para brindar asistencia vital. La comunidad internacional debe comprender que los sistemas están colapsando rápidamente en la República Democrática del Congo. Cada momento de inacción significa que se pierden más vidas que podrían salvarse, añadió Mangundu.
El cierre de bancos e instituciones de microfinanzas ha agravado la situación, paralizando la distribución de ayuda de emergencia mediante transferencias de efectivo. El cierre de los aeropuertos de Goma y Kavumu también ha disparado los precios de los alimentos, haciéndolos demasiado caros para millones de personas.
Notas para la edición:
Periodista - Departamento de Comunicación
Oxfam Intermón es miembro de la confederación internacional Oxfam.